El control planetario de los recursos por corporaciones multinacionales que no obran atendiendo el bien común, sino en función de sus propios intereses particulares ha planteado el problema del agotamiento de los recursos energéticos (yacimientos de energía solar concentrada y acumulada en esas minas de carbón y en esas bolsas de petróleo y gas natural como consecuencia de 4000 millones de años de evolución) y de materias primas necesarios para la producción y el crecimiento. Así, se calcula que las reservas energéticas del planeta se pueden agotar en un período que oscila entre los 50 y los 200 años. Pero el american way of life hace que un norteamericano consuma en media mas que 50 haitianos, de manera que si los pueblos pobres empezarían a consumir como las sociedades industrializadas las reservas mundiales del petróleo se agotarían en 10 años.
La evolución de la economía capitalista al servicio de los exclusivos intereses de las citadas corporaciones hace también que el planeta pierda 15 millones de hectáreas de florestas por año (de los cuales 6 millones se convierten en desiertos), mientras la lluvia ácida destruye los bosques y los lagos del norte, los desechos tóxicos envenenan los ríos y los mares, el clima se altera por el recalentamiento de la atmósfera, la erosión destruye cada año un equivalente a la superficie cultivable de la Península Ibérica y la cuarta parte de la humanidad debe conformarse con beber agua contaminada por nitratos, pesticidas y residuos industriales.
Desde la Primera Conferencia Mundial del Clima en Ginebra, organizada por la Asamblea de las Naciones Unidas en 1979,las investigaciones climatológicas han experimentado un gran auge y han demostrado que el hombre esta alterando el clima a escala global mediante el calentamiento de la atmósfera, agudizando el efecto invernadero. Las conclusiones del Simpósium sobre el "Dióxido de Carbono y otros Gases de Invernadero: repercusiones climáticas y derivadas" organizado por la Comisión de las Comunidades Europeas en noviembre de 1.986, indicaban un calentamiento de la atmósfera entre 1,5 y 4,5 grados centígrados en los próximos 50 años.
En la Conferencia de Toronto celebrada en junio de 1.988 se estimó que como fruto de los efectos del deshielo de los polos provocado por estos aumentos en la temperatura media, podría subir el actual nivel del mar entre 30 centímetro y 1,5 metros para mediados del siglo XXI, de manera que en un período de menos de 100 años, ciudades situadas cerca del mar, como Nueva York, Londres, Tokio, o Bangkok, desaparecerían por la acción de las mareas.
Por otra parte, se ha descubierto la existencia de un agujero de ozono de una altura similar a la montaña del Everest y de una amplitud equivalente a la de los Estados Unidos en la zona del Antártida que parece provocada por la incontrolada emisión a la atmósfera de clorofluorocarbonos y otros gases, que destruyen el ozono. Es preciso considerar, que a medida que disminuye la capa de ozono, la superficie terrestre recibe mas radiación ultravioleta con consecuencias importantes como la alteración de los sistemas inmunológicos de las personas, el incremento de los cánceres de piel y cataratas, el agotamiento de los bancos de peces debido a la eliminación del plancton que los alimenta y la disminución de las cosechas.
La contaminación del aire, que alcanza niveles muy altos en muchos países industrializados, es también el principal causante de la lluvia ácida que se produce cuando los gases emitidos por la quema de combustibles fósiles se depositan posteriormente en forma de lluvia, nieve, escarcha o rocío, a miles de kilómetros de la emisión, provocando daños en el medio ambiente y la salud humana. Así, actualmente se cree que mas del 50% de la masa forestal de países como Alemania, Checoeslovaquia, Reino Unido, Italia, y Suecia está afectada. (20)
La alarmante repetición de las manifestaciones de estos desequilibrios se combina con los límites objetivos de la biomasa utilizable en nuestro planeta (puesto que el actual nivel de producción mundial requiere un 40% de la biomasa existente), haciendo imprescindible un debate en profundidad sobre los límites del crecimiento.
La "Cumbre de la Tierra" celebrada en Río de Janeiro en junio de 1.992 que reunió a los Gobiernos del Mundo para tratar estos problemas en tres convenciones (sobre el clima, sobre los bosques y sobre la biodiversidad), adoptó medidas como la creación de "fondos" para financiar proyectos ecológicos en el tercer mundo, que pueden en el mejor de los casos paliar el problema, pero nunca solventarlo, pues no cuestionan la lógica depredadora del desarrollo capitalista actual (causante de la situación) y son irrisorias ante la magnitud del desastre acumulado.
Los cambios climáticos generalizados, el agujero de ozono, la lluvia ácida, los accidentes nucleares, el efecto invernadero, el "smog" y otros fenómenos provocados por el actual modelo de desarrollo indican que GAIA, la madre tierra, unidad de todo lo viviente (condición de la supervivencia de todos/das) está gravemente enferma.
Cuatro o cinco milenios antes de nuestra era, con la implantación del patriarcado y la sociedad de clases se origina un proceso que puede ser considerado como de rebelión contra la naturaleza y 200 años de capitalismo y 70 de socialismo real (21) culminan un proceso en la que casi todo lo viviente se inmola en aras de la "Diosa productividad". Precisamente la hipótesis de que GAIA (el planeta tierra) no es "el entorno de la vida" sino "parte de la vida" (dotado de un principio de organización, sistema circulatorio, capacidad de reciclamiento y excreción, con propiedades sensitivas e incluso algunas cognoscitivas) discutida actualmente con apasionamiento por la Comunidad Científica Internacional, nos revela la gravedad del problema y la enorme inconsciencia con la que hemos actuado.
Si evolucionando de las formas simples a otras mas complejas, 15.000 millones de años de existencia del universo y 4.000 millones de años de existencia de la vida han creado la humanidad actual o la "materia que tiene conciencia de si misma" el actual proceso de desarrollo inmolado en aras del Dios dinero y de la Diosa productividad, nos plantea un dilema cósmico: si somos hijos/as y producto de un parto cósmico en que del caos originario surgió el universo actual y nosotros/as aparecemos como el producto mas organizado y elaborado, tenemos progresivamente el conocimiento, poder y capacidad para orientar la evolución del cosmos e incluso devolverlo a la nada originaria. La clave del dilema está en nuestro desarrollo ético.